Hispania = tierra de conejos

Hispania.

Con este término fue conocida y nombrada por los romanos la Península Ibérica (citada por primera vez hacia el 200 a.C. por el poeta Quinto Ennio); sin embargo, el hecho de que esta palabra no tenga raíz latina plantea el interrogante sobre el origen del término. Varias son las interpretaciones pero la más aceptada y popular es que fueron los fenicios los que acuñaron el nombre.

«Hispania» según esta interpretación, proviene del fenicio i-spn-ya, un término cuyo uso está documentado desde el segundo milenio antes de Cristo. Los fenicios constituyeron la primera civilización no ibérica que llegó a la Península para expandir su comercio. (siglos VIII y VII a. C).

Estos fenicios procedentes de Tiro, fundarán la ciudad de Cartago en el 825 a.C. (cerca de la actual Túnez) y su poder e influencia bañará las costas del Mediterráneo occidental durante siglos hasta que una joven Roma se enfrentara a la vieja Cartago por el poder de la zona (las Guerras púnicas entre el 264 a. C.y 146 a. C). Gran parte de ese conflicto tuvo como escenario las tierras de la Península.

Ganada la guerra, los romanos inician la conquista de estas tierras tomando para sí el nombre que ellos habían oido a los vencidos cartagineses, Ispania, (más tarde le añadieron una H) interpretando el prefijo i como “costa” o “tierra”, con ya con el significado de “región”. El lexema spn, que en hebreo se puede leer como saphan, se tradujo como “conejos”.

Los romanos, por tanto, le dieron a Hispania el significado de “tierra abundante en conejos”, un uso recogido por Cicerón, César, Plinio el Viejo, Catón, Tito Livio y Cátulo.